martes, 1 de abril de 2014

Las armas del poeta



Desnuda y limpia,
escueta y precisa,
íntima y veraz,
profunda y sentida.

Sosegada y colérica,
piadosa y cruel,
heróica y cobarde,
vesánica y cuerda,
bella e inmunda.

Infinita e ínfima,
caduca y eterna,
realidad y fantasía,
espíritu y materia,
cima y sima.

Luz y tiniebla,
hiel y manjar,
hez y perfume,
pedernal y pluma,
estruendo y melodía.

Amor y odio,
nostalgia y anhelo,
sueño y vigilia,
risa y llanto,
pasión y gozo.

Toda la muerte,
toda la vida.
Palabra y ritmo
en carne viva.


3 comentarios:

Nicolas Duran Sanglas dijo...

He leído varias veces este poema, y por cada vez que lo he leído me ofrece respuestas distintas a distintas cuestiones vividas.
Gracias amigo.

Manuel Domínguez Marín dijo...

Gracias a ti, Nicolás. Un abrazo.

cintia moguel andrade dijo...

Me ha encantado manuel! . Me encantaría poder leer más